Perdón, por escribir las tantas cartas que se van hacía el viento, llenándolas de cada sentimiento puro y sincero, extrañando a un extraño,
Perdón, por la terquedad caracterizada, por aquella que observa la luna cada madrugada y suspira tu nombre, con el deseo de que escuches alguna pieza;
Perdón, perdón por el poema que no rima, sin prosa, ni verso, simplemente tiene un beso no dado, llevándoselo el viento mismo, perdiéndose entre la lluvia,
Perdón, por ahogar los momentos, sin tener deseo, anhelo, pensando y parafraseando, intentando olvidar cada momento.
Perdón por tanta cobardía, y por el valor de no llamarte, esconderme entre las líneas de aquella historia, de aquel momento, de aquellas horas;
Por beber a tu salud, perdón por pensarte y abrazarte en el pensamiento, soñandote, extrañando, buscando y pensando.
Perdón, si me he convertido en el fantasma de tú vida, la gitana que nadie conoce, aquella que decidió y se marchó.
Ave fénix me han llamado, gitana me han gritado, de fantasma me han señalado, y como tal de pie, con una pluma en la mano, escribiendo, sin ton ni son, y tal vez suene a canción;
´Perdón, por extrañar en silencio, por tener el orgullo y la palabra, la honra, pero, si prestas atención a la luna, escucharas un suspiro y tú nombre en el viento.